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Consejos para estar más sano

Por qué nadar es tan bueno para tu cuerpo y mente

1. Puedes trabajar más tiempo y con menos dolor y tensión en el cuerpo

En la medida en que el agua soporta el peso del cuerpo, las personas con lesiones, que sufren de obesidad, o en una edad avanzada, pueden nadar durante largos períodos de tiempo sin la tensión aplicada a las articulaciones y los huesos. Además, la natación es uno de los pocos deportes que no causa estrés al sistema esquelético. Al estar en una piscina, es menos probable que se haga contacto con superficies duras que puedan crear tensión en el cuerpo, ya que los movimientos son amortiguados por una barrera de agua. Mejor aún, nadas en una piscina climatizada, el calor hace que se aflojan las articulaciones y los músculos, lo que ayudará a prevenir lesiones durante el entrenamiento.

2. Tonifica tus músculos

El agua es 12 veces más densa que el aire, por lo que nadar es mucho más eficaz para tonificar los músculos que cualquier otra forma de ejercicio aeróbico sobre la tierra. Con la natación, se obtiene la parte de tu entrenamiento cardio mientras que también estás trabajando en tu tono muscular. La inmersión en el agua crea una resistencia uniforme y controlada en el cuerpo, por lo que no hay que preocuparse por tener que contar o igualar repeticiones. La cantidad de resistencia está relacionada con la fuerza con que se empuja contra el agua, lo que te permite controlar el grado de presión y ayuda a prevenir la posibilidad de lesiones mediante el uso de artefactos o mancuernas pesadas.

natación

3. La piscina mejora tu flexibilidad

A diferencia de un gimnasio, donde se utilizan máquinas para trabajar áreas aisladas del cuerpo, la natación te permite utilizar la mayor parte de los músculos de tu cuerpo. La natación también ayuda a estirar y alargar tu cuerpo para llegar más lejos con cada golpe. Además, a la hora de hacer estiramientos en el agua, te encuentras con que resultan mucho más fáciles que fuera de la pileta. Sumado a la temperatura adecuada del agua, los estiramientos pueden resultar mucho más efectivos.

4. Se trabaja en la respiración

A diferencia del aire seco de los gimnasios, las piscinas tienen un mayor nivel de humedad en el ambiente. El aire húmedo hace que sea mucho más fácil respirar, especialmente si sufres de asma. Algunos estudios demuestran que practicar la natación con regularidad puede mejorar los síntomas del asma, incluso hasta un año después de que los nadadores han dejado su rutina de natación. Pero incluso si no está sufriendo ningún problema de respiración, la natación puede ayudar a aumentar el volumen de los pulmones y obligarte a aprender técnicas de respiración adecuadas.

5. Nadar ayuda también a tu salud mental

Al igual que con otro tipos de ejercicios, la natación libera endorfinas que aumentar la sensación de bienestar. Además, los movimientos rítmicos y sonoros del agua hacen que nadar sea una experiencia sumamente relajante. Se ha demostrado que la natación produce las mismas “respuestas” de relajación que el yoga, y el estiramiento y contracción de los músculos puede potenciar esta experiencia. La natación es también muy propicia para la meditación. Carente casi por completo de distracciones, la natación permite centrarse simplemente en tus movimientos y respiración.