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Consejos para estar más sano

Problemas del tabaco y sus tratamientos

Si estás enganchado al cigarrillo, aquí tienes un montón de razones para abandonarlo. Pero no solo eso. Quiero ayudarte, por lo que te propongo algunos de los tratamientos que se están realizando con éxito para que lo apagues para siempre.

Si eres fumador, pero te has planteado dejarlo alguna vez, es posible que hayas recaído, tenido miedo, ansiedad, angustia. Renunciar a él no es fácil, lo ser, y aunque no debe servirte de consuelo, has de saber que las personas en tu situación son muchas. No desesperes. Puedes lograrlo. Solo debes encontrar el momento, la motivación y el método que mejor se adapten a ti.

Lo que ocurre cuando fumas

No me voy a ir por las ramas. El cigarrillo tiene muchos efectos sobre tu salud y todos son dañinos. Se van descubierto infinidad de consecuencias que sus componentes (alquitrán, nicotina, aminas, monóxido de carbono, etc.) provocan y, cuando se analiza científicamente la composición del cigarrillo, lo que menos se encuentra es tabaco. Hasta el papel que se utiliza para prepararlos contiene sustancias tóxicas que resultan perjudiciales para el consumidor.

 

No quiero alarmarte, pero lo cierto es que la OMS considera que el tabaquismo es “una enfermedad crónica capaz de provocar diferentes tipos de cáncer (pulmón, riñón, laringe, vejiga, boca, faringe, y muchas enfermedades respiratorias, accidentes cardiovasculares, dolencias cardíacas y algunos problemas digestivos”. También es responsable del deterioro del sistema reproductivo que afecta a la salud de los recién nacidos y los lactantes cuyas madres fuman. Además, se considera causante de la EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) que está causando muchas muertes al año. Se trata de una enfermedad inflamatoria de las vías aéreas que acaba alterando su morfología y estructura, destruyendo el tejido pulmonar.

Ya ha quedado claro que fumar daña nuestra salud a todos los niveles, pero queremos incidir en los aspectos externos que delatan al fumador. La nicotina provoca vasoconstricción que reduce el flujo sanguíneo a los tejidos periféricos y el monóxido de carbono desplaza al oxígeno de la hemoglobina y reduce la oxigenación tisular limitando la producción de colágeno y elastina, con lo que aparecen sequedad, atrofia, arrugas en la piel.

Algunas de las señales cutáneas de un fumador son:

Rostro grisáceo.
Piel más fina, se ven las estructuras óseas y los pómulos son más prominentes.
Presenta arrugas alrededor de la boca denominadas “código de barras”.
Tiene profundas patas de gallo en los ojos.
Aspecto demacrado.
Sufre flacidez y sequedad cutánea.
La piel tiene un aspecto envejecido prematuramente
En la boca hay mayor incidencia de caries, sarro, gingivitis, mal olor, etc.
Dedos y uñas amarillentos.
El pelo se vuelve frágil, sin brillo, se cae, etc.

¿Por qué fumas?

Buena pregunta. Y sin una respuesta única, pues cada fumador tiene la suya: para relajarse, adelgazar, por placer, sociabilizar. Seguramente la razón más clara por la que fumas es porque necesitas la nicotina y la acción que esta genera en tu organismo. La nicotina es un compuesto químico natural, un alcaloide que resulta muy adictivo y actúa en bajas concentraciones como estimulante (aunque a dosis elevadas sea un veneno).

La capacidad adictiva de la nicotina se ha comparado con la de la heroína, por lo que se produce rápidamente una dependencia física y psicológica. De hecho, tras solo semanas de consumo, al dejarlo se suele provocar un cuadro de abstinencia caracterizado por trastornos del estado de ánimo, irritabilidad, ansiedad, bradicardia y aumento del apetito. La intensidad dependerá del tipo de fumador que seas y los cigarrillos que consumas a diario. Se establece una gradación:

Fumador leve, menos de 10.
Fumador moderado, de 10 a 25.
Fumador intenso, más de 25.